miércoles, 21 de septiembre de 2016

Bodegón Crawl Episodio IV - La pu... "Mate'O"

Durante muchos años esta muchacha
tuvo LEDs de alto brillo, verdes, en
lugar de ojos. No diremos mas.
Buenas noches queridos amigos, esta velada venimos a deleitaros con el relato de- momento, momento, momento: ¿que es ese "la pu..." en el título de la nota? Bueno, era inevitable. En otra ocasión ya les dimos a conocer como un lugar tan refinado como "El Comedor Balcarce" puede apodarse en el folklore local con un nombre vulgar como "El Vómito", y esto ya fue transgredir las buenas costumbres que tanto se esforzaron nuestros padres por inculcarnos, pero esta noche hemos de redoblar la apuesta visitando un local con un apodo tan crudo que no nos atrevimos a ponerlo en el título: "Mate'O" (que les juro que así está escrito en todos los carteles y menúes), es conocido popularmente como "La Puta Zombie". Comprendemos que tal sobrenombre no puede pasar de largo sin una explicación, por lo que la obviaremos completamente (a excepción de la foto que va aquí al costado).

Medalla de honor para la página
del menú que claramente ha
sobrevivido en el campo de batalla
El equipo de asedio esta noche fue el dúo trío dinámico compuesto por dos abogados-que-hacen-pesas y su habitual programador-que-juega-con-espadas. La noche planteó ser un desafío desde el inicio: arrancando con un Valderrobles 3/4 (tinto) +sifoncito de soda y un Vitel Toné como entrada, la situación no pudo más que seguir en ascenso cuando, al preguntarle a la moza "¿cuánto salen estos platos que no tienen precio en la carta?", fuimos servidos con un "y.. mas o menos.. (silencio..) ahora pregunto". Finalmente pedimos un "Entrecot relleno", un "Lomo a la Cevillana" y un plato de Ñoquis de Papa con Salsa Bolognesa que todavía estamos buscando en el diccionario un adjetivo adecuado, porque llamarlo "abundante" sería quedarse bastante corto. Queda como ejercicio al lector intentar adivinar cuál miembro del equipo pidió qué plato.

Hemos evitado mencionarlos específicamente hasta este punto, pero: hay ciertas cuestiones que resultaron, como mínimo, disonantes, digamos: a pesar de que el niño de 12 años promedio podría confeccionar un menú de apariencia más profesional que el que se nos presentó, sumando su falta de mantenimiento, sumando a los precios borrados y re-escritos en lapiz (que nos permiten dilucidar cómo con el paso de los años una picada que valía 65$ escaló hasta los 210$), la calidad en general de los platos era impecable: las porciones tenían el tamaño justo (a más barato más abundante), el sabor fue en general exquisito y hasta la presentación de los platos de carne hizo decir "esto es demasiado prolijo para ser un bodegón". Así que todo tiende a balancearse en una suerte de ying-yang gastronómico.

Y hablando sobre el ying-yang: el local está dividido en 2 sectores; suponemos que en otras épocas esta separación serviría para segregar fumadores de no-fumadores, pero de alguna forma en la actualidad este flujo dividido del feng-shui hace que las limitaciones sean otras: mientras en una mitad del salón todo parece muy normal, en la otra está prohibido consumir sandwichería y pizzas ("sólo se pueden pedir comidas al plato", ¿donde aparentemente la pizza no se puede comer al plato?), y las paredes están adornadas por murales de escenas "típicamente rosarinas" con cualidades artísticas (y calidad) diversas.

Nos olvidamos de votar, pero el vino que compartimos unió nuestros corazones de tal forma que puedo afirmar hablar por los 3 cuando digo (y recuerden poner el puntero sobre lo que no sepan que significa):
  • Bodegonez (del servicio): 100%
  • Bodegonitud: 80%
  • Bodegonancia: 85%
  • Sabrocez: 90%
  • Peronitud: 51%
  • Tubos per cápita: 2 de ¾ c/3
  • ¿Da para postre? Seeeeeeeh

3 comentarios:

  1. Nota final: el puntaje de los postres también es un 3/3. Si bien el flan era un poco pequeño y el helado no pareció tener nada radicalmente distinto a cualquier otro, el budín de pan era, como mínimo, contundente, y un tiramisú que se vió desfilar hacia otra mesa se llevó todas las miradas y nos dejó con un amargo sabor de boca junto al pensamiento de "¿que estoy haciendo con mi vida? ¿por qué no pedí ese tiramisú?".

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    1. Nota-final-bis: nótese que la Bodegonez debió bajar un poco porque ambas mozas eran mujeres, sin mencionar que lindas Y simpáticas. No obstante, pasaron la prueba de fuego de la pregunta tonta estándar: "¿que me recomendás?" con gran maestría.

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